Tratamiento para el dolor

En la CDM realizamos diversos tipos de tratamientos:

Farmacológicos

Son los más habituales y se realizan en la consulta. Utilizamos los analgésicos (antiinflamatorios y derivados de los opioides) y otros medicamentos que producen analgesia por otros mecanismos de acción.

Entre estos últimos destacan los antidepresivos, los antiepilépticos, los antiarrítmicos, los esteroides y los simpaticolíticos.

El objetivo del tratamiento es hacer desaparecer el dolor sin producir efectos secundarios.

Técnicas de neuromodulación

Son las más habituales y específicas de la Clínica del Dolor de Madrid. Se realizan en el quirófano con ayuda de Rx y una pequeña sedación en el caso en que fuera necesaria.

Generalmente se aplican en pacientes que no han respondido al tratamiento médico inicial.

Son las siguientes:

  1. Bloqueos nerviosos

    Consisten en la inyección de diferentes medicamentos en la proximidad de un nervio o un plexo nervioso.

    Por ejemplo: inyección epidural de esteroides en ciertos casos de ciática, inyección de anestésicos locales con o sin antiinflamatorio en radiculopatias (dolor en un nervio determinado), etc...

  2. Lesiones por Radiofrecuencia y Radiofrecuencia pulsada

    Consiste en la aplicación de calor (entre 42º y 80ºC) mediante la colocación de una aguja en un nervio periférico (por ejemplo intercostal), en un nervio espinal (por ejemplo una raíz espinal) o incluso en ganglio (trigémino o esfenopalatino). También se realizan inyecciones discales en casos de dolor discogénico (previamente se ha de realizar una discografía para comprobar que el dolor proviene de ese lugar).

    El calor aplicado en estas zonas produce un alivio del dolor de semanas o meses de duración y tiene escasos efectos secundarios. Es uno de los tratamientos más eficaces para ciertos tipos de dolor crónico sobre todo en pacientes con dolor en la columna cervical o lumbar.

  3. Estimulación medular

    Consiste en la colocación de un electrodo cercano a la médula espinal y que se conecta a un generador o batería. Sabemos que determinados tipos de dolor crónico e intenso pueden aliviarse con este tipo de tratamiento. No tiene efectos secundarios y esto lo diferencia de todos los tratamientos con fármacos, aunque pueden presentarse problemas técnicos, al tratarse de una prótesis de carácter mecánico.

    Las indicaciones más frecuentes son:

    • Dolor por isquemia arterial (si existe dolor de reposo o úlceras arteriales).
    • Dolor neuropático, generalmente en extremidades, por ejemplo después de operaciones en la espalda o por un síndrome de dolor regional complejo.
    • Dolor por la angina refractaria (ciertos casos de dolor de corazón que no pueden ser aliviados con medicamentos o cirugía cardiaca).
  4. Infusión intratecal

    Es el tratamiento más potente. Consiste en la colocación de un catéter en la médula (en el sistema nervioso) para la infusión de analgésicos (morfina, fentanilo, bupivacaína, etc...) de forma continuada.

    El catéter se conecta a una bomba o sistema de infusión, que está lleno del medicamento elegido. Todo el sistema está colocado debajo de la piel, lo que permite al paciente una gran autonomía. La bomba debe rellenarse antes de que se agote, y se rellena mediante una simple punción en el Hospital de Día.

    Este tratamiento solo se aplica cuando todos los otros tratamientos no han podido ofrecer una alivio importante en enfermos con dolor crónico y rebelde.

Estimulación eléctrica transcutánea (TENS)

Consiste en la aplicación de electricidad en la piel para producir un alivio del dolor. Utilizamos un generador externo (del tamaño de un teléfono móvil), con unos cables conectados a uno de los electrodos autoadhesivos a la piel. El paciente tratado con TENS utiliza este tratamiento en su domicilio o en su trabajo durante varias horas al día.

Diagnóstico y tratamiento psicológico o psiquiátrico

El dolor crónico produce muchos cambios en la vida del paciente.

Muchos de los que padecen dolor diario desarrollan problemas como ansiedad, depresión, insomnio, irratibilidad o impotencia... Estos síntomas no sólo hay que diagnosticarlos sino que deben recibir un tratamiento específico.

Algunos pacientes desarrollan cuadros más graves que precisan una evaluación psiquiátrica: síndrome de conversión (llamado también histeria), depresión mayor, crisis de pánico, hipocondría, neurosis o psicosis. Todos estos precisan de apoyo psiquiátrico.